viernes, 25 de diciembre de 2015

EL LATIGO Y LA ROSA






“Que os desespera la mano que castiga benevolente, la esperas inquieta como quien osa imaginar un regalo de medianoche después de una cena romántica, como quien espera recibir lo recibido, como buen sumiso, como buen educador… ¿Y si os castigo con una Rosa…me odiaras?”

¿Que esperas de mis palabras ingenuas?

el castigo enfermo de una educación insensata y común

indolente y poco sensual de mi mano que viene por dar la vuelta bizarra de tu intimidad
eres un libro abierto y quemado
buscando entonces, donde quepa cada parte en tus llantos gimientes y solemnes
el orgasmo no miente ni las sensaciones tampoco
ni tu rostro perplejo, que veo a través del espejo gigante que pediste con humildad admirable
parecieras entonces una buena estudiante del maestro opresor
pero aun no puedes ni muerdes la mano que te da de comer
sabes que quieres, pero el placer innato de sentir dolor te condena
te quedas estática, muda, un pañuelo cubre tus ojos y tu boca
esperas el libido golpear tu inocencia
pides perdón por el placer obtenido, el maestro esta complacido
sientes la sangre correr en tu cuerpo, el azote es permitido
las lagrimas sonríen en tu rostro demacrado y bizarro
¿De verdad quieres esto? Te pregunta el maestro
Responder respetuosamente para no alterar a tu maestro con una afirmación estrepitosa en tus llantos
el latigo acaricia con fuerza el glúteo de su esclava
la sumisa no resiste el encanto y desmaya en un mar de sensaciones
Suena el despertador, la mujer se levanta algo adolorida
desconoce que pasa y solo recuerda su cuerpo adolorido
su entrepierna húmeda la hace pensar en lo acontecido sobre una sensación real
mientras su esposo rumbo al trabajo deja servido en su cama un desayuno, una carta y una rosa
la mujer confundida toma la carta y la abre:

“Amor, tuviste un sueño algo escurridizo en la noche, tranquila… te acariciaba el rostro mientras dormía
pensaba tenias una pesadilla como las que tenias antes… te deje una rosa, sabes jamas te lastimaría
Descansa, te amo. P.d: Disfruta tu desayuno.”
EL SOÑADOR DE VERSOS.