martes, 13 de mayo de 2014

JAQUE MATE




De qué me ha servido caminar 

 entre palabras que retumbaban 

con tanta fuerza en mi cabeza?
¿De qué me ha servido,

 sí solo vivían en mi? 
Fuera dejaban de existir, 
de tener sentido. Lo sabía desde el principio

 y sin embargo no quise rendirme.
¿De qué me ha servido huir

 de una infancia vieja,
 de recorrer los cuatro puntos cardinales
 de una hoja de papel, 

de una maldita isla a la deriva?
No es que no quisiera desistir

 de mi absurdo empeño, 
es que no podía. La escritura era mi escudo

 contra el miedo a amar, a vivir (¿morir?).
Enmudezco de rabia al sentirme


 tan acartonada y no poder dar marcha atrás.
Nunca oiré el viento soplar 

en los meandros de mi cerebro

 ni el mar recorrer mis venas.
Solo me queda esperar la disolución

 de mi piel cuarteada, 
cuaderno en blanco y negro, 
maculado de barro.